martes, 22 de enero de 2008

Dihueñes de Cayucupil (Cyttaria o Cytharia espinosae)

Una delicia en el paladar, frescos y repletos de aromas, los dihueñes nos traen recuerdos de caminatas de infancia, de bóvedas verdes y vegetales en le fondo de Nahuelbuta. (Foto gentileza de Eduardo Sanhueza Méndez. http://seiscunas-milfotos.blogspot.com/)
Más detalles del Dihueñe.

domingo, 20 de enero de 2008

Los atardeceres de Quidico


El sol se esconde casi detrás de la Isla Mocha, lugar sagrado de los mapuches, mientras que los pescadores recuperan el pescado o los mariscos de sus botes. El río se escurre lentamente sobre la playa hacia el mar con reflejos plateados. La luz del atardecer impregna el pueblo de tonos dorados y anaranjados. La magia de Quidico nos envuelve una vez más. A lo lejos se escuchan risas de chiquillos disputándose una pelota.

viernes, 18 de enero de 2008

jueves, 17 de enero de 2008

La playa de Quidico no solo atrae turistas.



El oleaje propone a veces sabrosos aperitivos.

La desembocadura del río Quidico



La exposición solar en Quidico es superior a la del resto de la región. Incluso en invierno las lluvias son rápidamente reemplazadas por largos períodos de sol. Estas características climáticas lo hacen un lugar apreciado donde la tranquilidad del pueblo permite gozar plenamente de algunos momentos de merecido descanso.

viernes, 8 de junio de 2007

Amaneciendo.


El día comienza en Quidico. El sol despunta desde tierra adentro despertando a los gallos que reemplazan a los perro cansados de deambular por el pueblo. El rumor del trajín cotidiano se escucha ya en algunos hogares, se encienden algunas cocinas a leña. Algunos trabajadores bajan al borde de la ruta esperando locomoción hacia el norte: Cañete, Lebu o quizás Purén, Los Sauces detrás de la cordillera de Nahuelbuta. El mar golpea con ritmo y frescura. Algunos pescadores vuelven de la playa murmurando sueños con los filiformes pescados en las manos que relumbran entre las sombras, azules y metálicos, impregnando el air matinal de olores de piedras, algas, escamas y agallas rojas.

El pueblo



El pueblo cuenta con algunos comercios, un dispensario y una escuela. Las calles no están asfaltadas y viven sólo pescadores o gente que trabaja en Tirúa o Cañete. No hay fuentes de trabajo aparte de la pesca y dos o tres restaurantes que funcionan en verano y algunos fines de semana.