jueves, 5 de marzo de 2009

El tiempo que quizá viviera


Pessoa hablaba del desasosiego cuando intentaba expresar esa extraña sensación que nos invade ente una imagen, una palabra o un gesto que nos desconcierta porque despierta en lo mas recóndido de la conciencia aquellas impresiones ambiguas que confunden tiempo y visión de algo que ya hemos visto. La ruca estaba en una semipenumbra y el humo del fogón incandescente hacía oblicuas columnas con los rayos solares que perforaban la rústica habitación. La muchacha estaba allí silenciosa y su gesto estaba cargado de reminiscencias. Las sombras ayudaban a percibir la suavidad de aquel tiempo que quizá viviera. El tiempo pareció desaparecer y sólo las rojas brasas soplaban un hilo de vida. Abandoné la ruca, volví por las dunas hasta Cura y fue sólo allí, luego de la contemplación de la enorme playa que pude olvidar, mucho más tarde, la remembranza de aquella mirada.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Tarde de Sol


Entre las ramas del valle descubrimos la lengua de plata del río Quidico que serpentea lentamente desde la laguna, bajando perezoso hasta la playa. A veces una pescador remonta las aguas en un viejo bote de colores y juega con sus vueltas infinitas y sus díafanos meandros. El sol se mira en el río, lo hace centellear entibiando su espejo profundo y frío y luego se va a esconderse detrás de la Isla Mocha envolviendo a los espíritus antiguos entre las nacientes sombras del atardecer.

Las casas de Contulmo

Una hermosa casa particular que resiste admirablemente al clima del Sur de Chile.

El típico almacén del pueblo de tiempos de nuestros abuelos.


A fines del siglo XIX se instalan los colonos europeos en Contulmo y muchas casas del pueblo fueron construidas a imagen y semejanza de lo que se hacía en Europa en esa época. El pueblo es un museo arquitectural y caminar por su calles es como vivir en aquellos momentos del poblamiento de estas regiones que, recordemos sin embargo, no estaban deshabitadas como hoy todavía algunos afirman.

jueves, 26 de febrero de 2009

Música y Nehuén en Ponotro


Baje temprano a la playa y sobre la arena busque las doradas piedrecillas con las que el mar cada mañana adorna la arena gris de Quidico.

La flor roja encaramada y la serpiente verde


Atrás queda el ruido de las olas cuando emprendo el camino que bordea las vegas y los meandros. Las vertientes se precipitan borbollando a mi encuentro y se escurren entre el follaje. Adivino las plantas medicinales, el boldo, la mentapoleo y siento palpitar sus aromas infinitos. La tierra también huele, a tierra, a madera. A lo lejos los perros de una casa escondida escuchan mi paso y me señalan a los pájaros. Una flor escarlata y solitaria me observa desde lo alto encaramada en sus verdes lianas de Caicai.

Reunión de RelmuWitral


Hay que tomar decisiones sobre el futuro de la cooperativa, preparar diseños, intercambiar experiencias para extraer colores, buscar lana, enterarse de amigos, conocidos y parientes. Las mujeres de Relmu Witral se reunen en su local al calor de la estufa y mientras charlan, el mate espera paciente que la conversación se anime para ser el vínculo que entrelaza - por no decir teje - las voluntades de las tejedoras del Arco Iris mapuche.

viernes, 20 de febrero de 2009

El telar del Lleu-lleu



Cuando vamos al Lleu-lleu pasando frente a la escuela San Ramón el camino se interna entre las colinas y el lago se percibe a veces en un recodo del camino. Al fondo los cerros hacia el oriente están erizados de pinos y las explotaciones forestales dejan enormes heridas abiertas en el bosque artificial frente al lago. En la orilla poniente del Lleu-lleu las comunidades mapuche cultivan la tierra y proponen sencillos hospedajes y tranquilos campings a los veraneantes que huyen del turismo de masa. En una de las humildes casas del sector una tejedora acepta mostrar su arte y sus manos rápidas y seguras van creando mágicamente una hermosa frazada suave y blanca como un borrego que servirá para los largos y húmedos inviernos del Sur.