viernes, 8 de junio de 2007

Amaneciendo.


El día comienza en Quidico. El sol despunta desde tierra adentro despertando a los gallos que reemplazan a los perro cansados de deambular por el pueblo. El rumor del trajín cotidiano se escucha ya en algunos hogares, se encienden algunas cocinas a leña. Algunos trabajadores bajan al borde de la ruta esperando locomoción hacia el norte: Cañete, Lebu o quizás Purén, Los Sauces detrás de la cordillera de Nahuelbuta. El mar golpea con ritmo y frescura. Algunos pescadores vuelven de la playa murmurando sueños con los filiformes pescados en las manos que relumbran entre las sombras, azules y metálicos, impregnando el air matinal de olores de piedras, algas, escamas y agallas rojas.

El pueblo



El pueblo cuenta con algunos comercios, un dispensario y una escuela. Las calles no están asfaltadas y viven sólo pescadores o gente que trabaja en Tirúa o Cañete. No hay fuentes de trabajo aparte de la pesca y dos o tres restaurantes que funcionan en verano y algunos fines de semana.

sábado, 2 de junio de 2007

Cueca de niños en Quidico


ChicosCueca
Dos niños bailan cueca entre la gente esperando el inicio de un acto público en el Gimnasio de Quidico. Destreza del muchacho que baila y zapatea con sus enormes espuelas. Encanto de la niña que baila con gracia y donaire.

Video enviado por caterva

La capital de la comuna: Tirua




La pequeña ciudad de Tirúa, ubicada a 18 Kms. al sur de Quidico, posee un pequeño puerto fluvial pues el río Tirua es navegable en sus últimos kilómetros. Barquitos pesqueros atracan en un moderno puerto y una pequeña actividad pesquera activa a esta pequeña capital de la comuna. Un pequeño aeródromo funciona a algunos Kms. al sur de Tirúa y permite algunos enlaces aereos con la Isla Mocha, isla mítica que se encuentra a 30 kms. mar afuera.

martes, 8 de mayo de 2007

Corriendo por la gran playa:desembocadura del Lleulleu


Quidicoforever
Video enviado por caterva

domingo, 29 de abril de 2007

Un tesoro sobre la arena.



Un tesoro que llega del mar. Sobre la playa, un pescador nos muestra algunos productos que trajo esta mañana. Jaivas, cholgas y algunos mariscos que son rápidamente vendidos a los vecinos, a los restaurantes o a algunos turistas ocasionales. La magia de de la tradicional llegada de los botes se repite con las preguntas viejas como el mundo ¿Qué habrán encontrado? ¿Qué pescaron?

Y ahora, a probar estas maravillas.



Preparados al limón,bien frescos, los mariscos forman parte de lo mejor que puede ofrecernos el lugar. Basta con armarse de paciencia e ir hasta la playa a esperar el regreso de los pescadores: a veces hay excelentes sorpresas.