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martes, 10 de febrero de 2009

La escuela de Lloncao y el universo


De Peleco siga hasta Cañete algunos metros y doble a la izquierda por el largo camino de tierra que ondula entre lo que es en realidad dunas y hondonadas que conducen hasta el mar. El primer caserío que asoma es Lloncao y su escuela. Ya casi se puede imaginar el ruido que la chiquillería hará cuando vendrá en Marzo a llenarla de risas y de carreras. Serán como polluelos protegidos por la mirada tierna y severa de algunos profesores que deambularán por el patio donde se incuba la esperanza. La imagen muestra a una niña que sonríe simplemente con un kultrún en sus brazos, el tambor chamánico de los mapuches. En sus minúsculos aritos se balancean pequeños kultrunes de metal plateado. Es el mundo simbólico de las cuatro esquinas, el Meli Witran Mapu, que está allí suspendido y que danza. No sabemos de que estará hecho ese mundo en el cual ella crecerá, cuál será el mundo que le hemos preparado, el mundo que le estamos dejando. Ella sólo sonríe porque todavía confía en la humanidad que los adultos hemos forjado para los niños, para todos los niños que llevan el universo camino a la escuela. (Pepe Caterva)

domingo, 1 de febrero de 2009

El sendero del agua


Cuando emprendemos camino, dejamos camino nuestro atrás. "Se hace camino al andar..." decía el poeta. Pero ¿qué pasa cuando el camino que se perfila al horizonte se anuncia como un sendero fluvial, como meandros que ondulan con reflejos y profundidades? Bachelard hablaba de las profundidades duales del agua: el ilimitado horizonte marino y las obscuras fosas abisales. Dos infinitos que nos inquietan por su dualidad concentrada en la misma materia: el agua. Pero no es un sentimiento de inquietud que esta imagen me despierta. Cuando me avanzo por esta calle del pueblo percibo mi ruta como una lógica que me conduce al sendero de agua como a un nuevo camino. Mágica superposición de planos que me intriga y me encanta como en un sueño desvelado (peuma será, diría un mapuche que puede expresarlo en su idioma) que durante un instante me propone un viaje chamánico a la región donde duermen nuestros antiguos.
Una tracalada de chiquillos que pasa gritando a mi lado me trae de nuevo a la realidad y bajo lentamente la calle, triste porque descubro, apesumbrado, que inevitablemente los dos senderos se separan.

sábado, 31 de enero de 2009

Argos y los veinte años.


Mucho se ha escrito sobre este puente peatonal que existe en el pueblo de Quidico y que cruza el río homónimo. Sin embargo pocos han hablado de este personaje que periódicamente se instala allí a husmear a los transeúntes y vecinos. Algunos dicen conocerle: "-Se llama Argos" mi informó un chicuelo que al pasar me descubrió mirándole y se alejó corriendo.
Me quedé un rato solo (nos quedamos un rato solos mirándonos) y por fin el perro movió la cola, sonriendo.: "Hola, puh, Argos"-susurré. Crucé el puente lentamente en dirección de las colinas. Argos quedó allí viéndome subir en silencio el camino de tierra hasta la calle Itaca. Estaba flaco y viejo. Al llegar a mi esquina recordé aquel tango de Le Pera que cantaba Gardel... "qué veinte años no es nada, qué febril la mirada...". Lo canté bajito y entré en el jardincito de mi casa. Nada había cambiado en tantos años. Esperé un instante, escuché voces. Entonces respiré profundamente y abrí la puerta. Telemaco estaba allí, todavía esperándome.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Paseando


A veces unas largas caminatas nos llevan por aquellos caminos que marcaron nuestras huellas y a poco andar nos damos cuenta que ya no son los mismos. (Pepe Caterva)

martes, 29 de julio de 2008

Los artistas de la playa


Por las mañanas podemos visitar las obras dibujadas sobre la playa por loa innumerables artistas que durante la noche aprovechan la marea para crear formas y estructuras extrañas e improbables. Piedrecillas, conchitas y restos que arroja el mar modulan efímeras figuras sobre la arena que sorprenden al caminante entre gritos de gaviotas y el golpeteo de las olas.

viernes, 25 de julio de 2008

Cura (Piedra en Mapudungun)


El extremo norte de la playa de Quidico, llamado Cura, es la puerta hacia el Sur. Los viajeros que llegan desde Cañete descubren por fin el litoral que se ofrece majestuoso y salvaje. Desde la colina se descubre la caleta y al fondo la Puntilla. Los últimos días de Julio anuncian ya la primavera que se adelanta: "Parece agosto..." murmura una anciana a mi lado cuando paso mirando hacia la playa donde el sol radiante se refleja sobre los espejos de la arena.

jueves, 17 de julio de 2008


Existen los románticos puentes sobre el Sena en París, los de la mítica laguna en Venecia, el de rojo metal de San Francisco, los colgantes y milenarios del Alto Perú, pero nadie puede negar el encanto particular del puente de Quidico que permite al peatón atravesar el río para ir a visitar la Puntilla pasando por el barrio del mismo nombre.
Lo cruzamos con cierta inquietud ¿Quedará marisco en la Puntilla? nos preguntamos. Y apuramos el paso.

miércoles, 13 de febrero de 2008

La llegada y la salida de los botes que salen a mariscar y a pescar es todavía un momento social importante en la caleta Quidico. Las familias y los curiosos se agrupan cada vez que los pescadores se van a la mar o vuelven con sus productos. Los niños también viven esos momentos que acompañan sus vidas hoy y que guardarán como vivencias por el resto de sus vidas.