domingo, 20 de julio de 2008


Sí, a veces el invierno llega a Quidico, el pueblo de la eterna primavera, y la naturaleza aun dormida se despierta lentamente pues el año nuevo acaba de pasar. Los meandros que han hecho famoso al pueblo serpentean entre animales que miran escurrirse el río Quidico hasta la playa.
Cae la tarde y la lluvia amenaza.

jueves, 17 de julio de 2008


Existen los románticos puentes sobre el Sena en París, los de la mítica laguna en Venecia, el de rojo metal de San Francisco, los colgantes y milenarios del Alto Perú, pero nadie puede negar el encanto particular del puente de Quidico que permite al peatón atravesar el río para ir a visitar la Puntilla pasando por el barrio del mismo nombre.
Lo cruzamos con cierta inquietud ¿Quedará marisco en la Puntilla? nos preguntamos. Y apuramos el paso.

El oro negro y el Chico


Por el puente del Lleu-lleu entra a la comuna un habitante del lugar. Las grandes crisis energéticas que afectan al planeta lo tienen sin cuidado, por lo menos en lo que respecta al transporte. "El Chico" lo traslada donde quiere y cuando quiera, con paso vivo y a módico precio. Sus cascos ofrecen a los mirones un compás cascabelero que se aleja por la carretera dejándonos con un ligero gusto a antiguos paseos de infancia.

jueves, 10 de julio de 2008

Reflejos y lluvia


Invierno. Cuando el aguacero se aleja, la luminosidad se instala de nuevo, y los aromas de tierra y mar invaden el pueblo. El mar golpea una y otra vez, incansable, recordando su presencia a los hombres que se aventuran por sus bordes.
Recuerdo un poema de olores y de voces difusas del poeta mapuche Sebastian Queupul:

Era una flor inmensa / suspendida en su aroma
Era una rosa blanca / sostenida en su brillo
Era una voz lejana / ahogándose en el eco

miércoles, 9 de julio de 2008

La Perezia pedicularidifolia



La Perezia pedicularidifolia (Estrella de los Andes) es una especie de planta herbácea, de unos 30 cm, perenne. Sus hojas son compuestas, de 3 a 10 cm de longitud, de contorno lanceolado con borde aserrado. Las flores son celestes o azules, hermafroditas y poseen la forma de una estrella. Crece en las zonas cordilleranas a partir de los 800 metros. Se encuentra desde la octava región al sur. Apreciada por los mapuches por su color azul sagrado.

"... a orillas del fogón, levanto mi espíritu Azul" (Elicura Chihuailaf)

domingo, 25 de mayo de 2008

Quidico desde la Playa

El encanto de este pueblo aparece cuando uno se pasea por lugares que ofrecen imágenes que bien hubiesen querido los pintores impresionistas para sus telas. Siempre hay un momento particular del día donde las formas y los colores se armonizan para el agrado de aquellos que quieran apreciarlos. Si pasamos por allí en ese instante debemos contemplarlos plácidamente pues luego desaparecerán y la ajetreada y frenética vida nos hará pasar de largo, apurados, estresados y llenos de angustias materiales.

sábado, 24 de mayo de 2008

Los recuerdos de Quidico

Dos imágenes de un mismo lugar: el final de la playa de Quidico en el sitio llamado Cura (piedra) mirando hacia el Norte. Dos imágenes que muestran la lenta evolución de la playa: el nivel de la arena ha subido casi dos metros debido a los trabajos de contención realizado durante estos años por la urbanización a lo largo de la carretera y a la plantación de árboles sobre las dunas hasta el puente Lleu-lleu que han detenido la arena que avanzaba al interior de las tierras. ¿ Quién se acuerda hoy de las dunas que cubrían el viejo camino de tierra que venía desde Peleco?

Imagen tomada en 1950


Imagen tomada en 2007